Naturaleza · 20/07/2026

El Parque Nacional de los Picos de Europa: la joya que tienes a tu puerta

Panorámica del Macizo de los Urrieles, Picos de Europa, desde el puerto de San Glorio

Foto: Rubén Ojeda (Rodelar) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Cuando te alojas en El Ardinal no vas de visita al Parque Nacional de los Picos de Europa: prácticamente duermes dentro de él. Cabrales linda con sus límites, y eso cambia por completo lo que puedes hacer en pocos días.

Del mar a los 2.600 metros en veinte kilómetros

Lo que hace singulares a los Picos de Europa no es tanto su altura como su brusquedad. Son un macizo calizo que se levanta casi desde el propio mar Cantábrico: en poco más de veinte kilómetros en línea recta se pasa de la costa a cumbres que superan los 2.600 metros. Torre Cerredo, la más alta, alcanza los 2.650.

Esa caliza se formó hace más de trescientos millones de años, en el fondo de un mar tropical, y los movimientos que levantaron la cordillera Cantábrica la pusieron de pie. El agua hizo el resto: durante milenios ha ido disolviendo la roca y excavando un relieve kárstico de simas, cuevas y dolinas. Buena parte del agua de los Picos circula por dentro de la montaña, y por eso encontrarás cumbres áridas sin un solo arroyo y, más abajo, manantiales que brotan con fuerza.

Ese mismo proceso explica las cuevas naturales donde madura el queso Cabrales: temperatura y humedad constantes durante todo el año, sin necesidad de cámara alguna.

1918: el primer parque nacional de España

La protección de estas montañas nació de la insistencia de un hombre, Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, que había subido el Naranjo de Bulnes en 1904 y llevaba años defendiendo la idea de conservar espacios naturales al modo de los parques estadounidenses. En 1918 se declaró el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga: el primero de España.

Durante casi ochenta años el espacio protegido se limitó al macizo occidental. En 1995 se amplió hasta abarcar los tres macizos y pasó a llamarse Parque Nacional de los Picos de Europa, extendiéndose por Asturias, Cantabria y Castilla y León. Hoy es además Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

El nombre de «Picos de Europa» es más antiguo que el parque, y la explicación tradicional dice que eran lo primero que divisaban los marineros al aproximarse a la costa desde el Atlántico: la primera imagen de Europa.

Tres macizos, tres montañas distintas

El parque se organiza en tres bloques separados por gargantas profundas, y cada uno ofrece una experiencia diferente.

El Macizo Occidental o del Cornión es el más visitado y amable, con praderías amplias y los Lagos de Covadonga como puerta de entrada.

El Macizo Central o de los Urrieles es el más abrupto y vertical, un caos de roca desnuda donde se concentran las mayores alturas y donde se alza el Naranjo de Bulnes. Es el macizo que tienes justo encima cuando estás en Cabrales.

El Macizo Oriental o de Ándara, el más bajo y menos frecuentado, conserva huellas de la minería de hierro y zinc que se explotó hasta el siglo pasado. Si buscas soledad, está aquí.

Entre ellos, los desfiladeros parten la roca en dos: el del Cares separa el occidental del central, y es el que recorre la ruta más famosa del parque; el del Duje y el de La Hermida completan el sistema.

La fauna que puedes cruzarte

El rebeco es el animal más característico y el que más fácilmente verás: ágil, curioso, moviéndose por canales imposibles en las zonas altas. Con paciencia y prismáticos, en las paredes es habitual observar buitres leonados aprovechando las corrientes térmicas.

Más difíciles de ver, pero presentes, están el urogallo cantábrico, en delicada situación, y el quebrantahuesos, reintroducido en el parque tras décadas de ausencia. En las zonas boscosas del entorno vive también el oso pardo cantábrico, cuya población se ha ido recuperando en los últimos años. Verlo es raro; saber que está ahí cambia la manera de caminar por el bosque.

Un paisaje que también es humano

Sería un error mirar los Picos como naturaleza virgen. Lo que ves es el resultado de siglos de ganadería de montaña. Cada verano los pastores subían el ganado a los puertos de altura, y esas majadas de cabañas de piedra que aparecen en mitad de las praderías siguen ahí, algunas todavía en uso.

De esa forma de vida salen los quesos de la comarca, la arquitectura de los pueblos y los propios senderos que hoy recorremos por placer: casi todos fueron caminos de trabajo antes que rutas señalizadas.

Cómo organizarte desde Cabrales

Alojarte en Arenas de Cabrales te sitúa en el centro geográfico del parque, con acceso directo a los tres macizos sin madrugones interminables en coche. Un consejo que vale para cualquier época: la montaña tiene su propio tiempo, la niebla puede cerrarse en minutos y la temperatura en altura no se parece a la del valle. Consulta siempre la previsión, sal temprano y lleva capas de abrigo aunque en Arenas haga calor.

Ten en cuenta también que en temporada alta algunos accesos se regulan con lanzaderas y aparcamientos limitados; conviene comprobar las condiciones vigentes en la web oficial del Parque Nacional antes de subir, porque cambian según el año y la afluencia.

Para empezar a planificar, aquí tienes las rutas de senderismo imprescindibles desde Cabrales, ordenadas por dificultad.

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